Pongámonos en situación:
- Sujeto A: Venga, ponte el condón.
-Sujeto B: ¿El condón? Mmmmm…..¿me lo podrías poner tú? No tengo ni idea de cómo se pone eso.
- Sujeto A: ¿Te estás quedando conmigo?
- Sujeto B: No….nadie me ha enseñado hacerlo.
- Sujeto A: ¿Y con veinte años no te da vergüenza?
Está claro que la culpa no es del pobre Sujeto B. La culpa radica en el sistema educativo deficiente e ignorante de este país, y conducido por el lastre de un pensamiento papista , retrógrado y cobarde, en cuanto a materia sexual se refiere (por no englobar a toda la educación española, parapetada en un halo de ignorancia y garrulismo extremo).
Pero soy contrario a los que piensan que la educación de los niños y jovenes debe de ser impartida obligatoriamente, como muchos piensan, solamente por los colegios e institutos; los padres son un pilar fundamental para la posterior evolución del púber. Así que si tu hijo/a, hermano/a pequeña o cualquier retazo familiar menor que te pregunte, no lo ignores, y mucho menos le cargues el muerto a otra persona.
Es inaudito e inaceptable que muchos jovenes de este país no sepan ponerse un condón, o que, simplemente , planteen preguntas como si mantener relaciones sexuales en el agua se evita el embarazo, o si se puede dejar emabarazada a alguien practicando el sexo oral.
Estamos creando a una raza de jóvenes ignorantes en materia sexual (bueno, en todas las materias) y eso se nota en el alto índice del consumo de la pildora del día después, abortos o enfermedades venereas. Alguien tiene que parar esta nueva plaga de libre albedrío, y como el gobierno no lo va hacer, porque me huelo que vamos a volver a un sistema educativo arcaico donde se difundirán los fundamentos más recalcintrantes del catolicismo apostólico que sufrimos en este país, el resto de la sociedad debemos empezar a inculcar valores a las nuevas generaciones.
Cada vez se mantienen relaciones a más temprana edad, cosa que a algunos nos chirría, pero debemos aceptar que los tiempos evolucionan; y es por ello es por lo que hay que preparar antes a los niños, hablando de los riesgos y placeres que puede conllevar el sexo.
Basta ya de los tabúes absurdos como el no hablar de la masturbación, de la reproducción, de lo que significa cada cosa. En esas pequeñas explicaciones, que no conllevan más de media hora (a no ser que se ahonde en el tema) se inculca el respeto por uno mismo y por los demás. No hacen faltan organimos para saber que una pareja homosexual tiene los mismos derechos que una pareja heterosexual; el organismo se mama en el hogar de cada uno, eso sí, depende del grado de borreguismo e ignorancia de cada uno también.
Hay que llamar a las cosas por su nombre, hay que hablar del VIH, gonorrea, embarazo no deseado, de cómo poner un condón….y no es complicado, en serio. Mejor pasar un “mal rato” que pasar un rato amargo el resto de tu vida, porque por desgracia, vivimos en una constante ruleta rusa.
Es el momento de cambiar las cosas, sin prisas. El sexo lo haces tú con quien quieras, en el momento en que tú quieras, tomando las precauciones correspondientes, y, lo más importante, primero vas tú, luego va el resto.
No podemos dejar a las futuras generaciones en manos de un sistema educativo arcaico, de internet, del boca a boca y de las películas porno.
Aprender es salud. Enseñar es salud. El sexo es salud.

